Crónica | Inauguración del museo de la salazón en O Grove Una bandera de Galicia a la entrada del museo cubría la placa conmemorativa que más tarde destaparon el alcalde y el presidente de la comunidad de montes
30 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?l aire libre, situado en un terreno propiedad de la comunidad de montes de San Vicente, justo al lado del mar y subvencionado por el Plan de Excelencia Turística. Así nace el primer museo que recuerda la industria de salazón del pescado en O Grove, un proyecto de recuperación que contará, en el futuro, con más fases. Con mucha historia Hace más de doscientos años, allá por el siglo XVIII, muchos grovenses empleaban su tiempo y su esfuerzo en una tarea hoy olvidada con los años: la salazón del pescado. Este pueblo marinero se dedicaba, buena parte del año, a almacenar y salar los kilos y kilos de pescado que, cada día, llegaban a las fábricas procedentes de alta mar. Una técnica heredada de los fenicios y transmitida, a lo largo de los años, de padres a hijos. Ayer, mediante la inauguración del museo en el lugar de Moreiras, vecinos y autoridades de la localidad quisieron presenciar la apertura de un lugar marcado por la historia. Recordando Hasta siete factorías son las que se han podido descubrir en tierra grovense, gracias al trabajo de Xosé Luis Escalante. En cada una de ellas más de cincuenta personas dejaban su sudor cada día para ganarse el sustento. El presidente de la comunidad de montes de San Vicente expresaba, con tono literario y solemne, lo que simbolizaba el museo: «Armonía entre el entorno natural y la capacidad de construcción humana». Por su parte, el alcalde hacía un inciso final para recordar a todas aquellas personas que trabajaron en esas instalaciones, muchas de ellas, aún vivas. Según las palabras del propio Miguel Pérez «esta construcción va, por todos ellos, en su memoria».