Condenados a la parada del bus

Marta García Márquez SANXENXO

AROUSA

Crónica | Retrasos en el trayecto Sanxenxo-Pontevedra El tráfico es la razón con la que, desde la empresa de transportes Monbus, justifican los retrasos que muchas veces superan la hora de espera de los usuarios

20 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Carmen es puntual a su cita. Como todos los días a las 11.15 de la mañana acude a la parada de Sanxenxo para regresar a su casa. Esta es la hora a la que suele pasar el bus que le lleva hasta A Granxa. Pero no siempre ocurre, la mayoría de los días se arma de valor y paciencia para aguantar un tiempo de espera insufrible. Los retrasos de los buses del trayecto que une O Grove con Pontevedra son una constante todos los veranos. Son algo así como las fiestas de la Peregrina o la movida en Portonovo. Un clásico. Carmen comenta que disponer de un vehículo propio en esta zona no es un lujo, más bien se trata una necesidad de primer orden. Los atascos playeros La empresa de transportes Monbus argumenta que la causa de los retrasos está en el aumento de viajeros en la temporada estival y el atasco playero. Desde la compañía de autocares cuentan que el trayecto, que en invierno se realiza en una hora, tarda en estas fechas una hora y media. Lo que sí es cierto es que las quejas por el servicio son constantes todos los veranos. «Isto pasa porque non hai competencia, se houbera outra empresa melloraría a situación». Carmen es una habitual en la parada de Sanxenxo. A las 11.15 coge un bus que, según el papel, tendría que pasar a en punto. Hace tiempo que eso ya no le afecta y decide pasar el rato contándole a la chica de al lado las ganas que tiene de que se case su hijo o el caso de su prima la ricachona. Carmen comenta que una vez un vecino suyo fue a protestar a la estación y allí le sugirieron como alternativa el camino de san Fernando, es decir, un ratito a pie y otro caminando. De repente suelta una reflexión al aire: «En verano din que é polo tráfico, e en inverno por que é». Pues según Monbus por culpa de la lluvia y la peatonalización de Pontevedra: «El extrarradio de la ciudad está saturado y el mal tiempo lo complica más». Complicado lo tiene otra señora. Lleva un año cogiendo el bus de la una para ir a ver a su hija ingresada en el hospital. Dice ser el segundo día consecutivo que no llega para darle de comer y asegura haber cogido más de una gripe por estar más tiempo del previsto en la parada y lloviendo. Veterana en estas lides, les explica a sus compañeros de parada que muchas veces llegaron hasta a suprimir servicios sin avisar a los usuarios habituales. Otra chica allí presente cuenta cómo hace dos días se formó un caos cuando cuatro personas se quedaron en tierra al completarse las plazas del autocar después de de una hora y media de espera. La chica cuenta que una de ellas que tenía que coger el bus para Madrid a las 15 horas se decantó finalmente por un taxi o cómo otro joven, que dejó pasar a todo el mundo delante, recibió la amable recomendación del conductor aconsejándole que para la próxima vez no fuera tan educado. Con educación o sin educación, por culpa del tráfico o de la lluvia la realidad es que el trayecto en bus de Sanxenxo a Pontevedra de no más de treinta kilómetros puede convertirse, a veces, en una odisea para el usuario que no dispone de coche. Aunque eso sí, una vez dentro, el interior de los autocares está impecable.