AREOSO | O |
09 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.DECÍA un profesor de mi instituto que el conocimiento tenía que ser «coma o cheiro da celulosa». Es decir, que lo tenía que impregnar todo. Adivinarán que crecí en Pontevedra, esa ciudad a la que un día alguien hizo el favor de plantarle en las narices una factoría maloliente, fea y contaminante. Ahora, ese tesorito que alguien plantó al lado de la ría de Pontevedra quiere crecer. Y quiere completar el ciclo vital de su producción con una fábrica de papel tisú. Para defender su inversión, Ence ha utilizado muchos argumentos. Los puestos de trabajo, que son material sensible. El apoyo al desarrollo cultural de Pontevedra y toda la comarca. Los avances técnicos que, dicen, han convertido la contaminación en algo anecdótico que sólo preocupa a una pandilla de ecologistas radicales... Ayer, Ence sorprendió a propios y extraños con un argumento que, en su boca, suena raro, raro, raro. Dice la empresa que la ría de Pontevedra no sólo no está muerta, sino que, agárrense, «es la más productiva de todas las rías gallegas». Esa afirmación es más que desmontable a poco que se mire y se compare. Pero vamos a aceptar pulpo como animal de compañía y la de Pontevedra como la ría más rica del mundo. Si eso fuese cierto, más que un argumento a favor de la instalación de la fábrica de tisú se convertiría en un argumento en contra. A no ser, claro, que nuestros políticos sigan impregnados con el cheiro de aquel viejo desarrollismo mal entendido. Y decidan poner en jaque a la ría más productiva del mundo con una instalación peligrosa... Vaya, vaya. Ahora que lo pienso, me suena mucho esa historia. Y ya termino: que poco hemos aprendido.