El Umia sigue recibiendo vertidos pese al precinto de una conservera

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso VILAGARCÍA

AROUSA

Los vecinos elevan sus protestas por los malos olores de la fábrica a tres consellerías Los ecologistas consideran que el problema está en el saneamiento de Cambados

08 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

De nada han servido las medidas puestas en marcha por los concellos de Cambados y Ribadumia. Ayer mismo, la tubería que la semana pasada echaba aguas contaminadas al río Umia continuaba vertiendo. Todo ello a pesar de que la alcaldesa de Ribadumia, Salomé Peña, ordenó esta semana el precinto de una de las tuberías de la conservera que, se suponía, era la culpable de esta contaminación. Mientras, los vecinos de la zona han remitido escritos a tres consellerías distintas para protestar por los malos olores que desprende la factoría, ubicada en una de las orillas de la desembocadura del Umia. El alcalde de Cambados, José Manuel Cores Tourís, explicó que estos vertidos eran consecuencia de que una conservera estaba colapsando el sistema de saneamiento de la zona. Al verter aguas sin depurar, las grasas saturaban el bombeo y éste rebosaba produciendo la contaminación. Tras tomar varias muestras y analizarlas, el Concello de Ribadumia decidió precintar una de las tuberías de esta fábrica. Aseguraba Cores Tourís que «nós non podemos facer nada porque a conserveira está en Ribadumia». Pero todo parece indica que la iniciativa no ha resultado, porque los vertidos continuaban ayer. Mientras, los vecinos han remitido sendos escritos a la consellerías de Industria, Medio Ambiente y Cultura para protestar por los malos olores que está causando la mencionada conservera. «En el desarrollo de su actividad está produciendo excesivos y malos olores fuera de los límites permitidos», explican. También los ecologistas remitieron un escrito al Concello de Cambados explicando que «o problema non está xerando pola conserveira á que se lle precintaron os desaugues». Consideran que este problema tiene su origen en una «nefasta planificación do saneamento» al construir una red de alcantarillado que tiene como destino final el río. En este sentido, aseguran que el precinto de la tubería es una simple «maniobra de distracción». Es más, afirman que se está perjudicando a una empresa que ya tiene mala imagen. Sostiene el colectivo que la solución al problema pasa por reconocer las limitaciones del actual sistema y habilitar presupuesto para hacer las obras necesarias en la red.