Mi corazón está contigo

AROUSA

AREOSO | O |

06 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

UNA VEZ dejé de fumar. No fue por miedo a ninguna enfermedad: sólo fue por dinero. Un día me puse a echar cuentas y descubrí que si dejaba de visitar el estanco podría entrar con más frecuencia en la agencia de viajes. El empeño me duró poco, no se crean. Así que volví al vicio. La verdad es que no me esmero mucho en eso de cuidar la salud. Por eso necesito estímulos externos que me obliguen a reaccionar. Por ejemplo: desde que el aparcamiento de la TIR ya no es gratuito, he decidido usar el coche de San Fernando para llegar al trabajo. Desde que lo hago he descubierto muchas cosas de la ciudad. Me he liberado de mis tics de conductora y he comenzado a comprender un poco mejor a los peatones. He logrado despojarme de los accesos de ira que me provocaban los coches en doble fila y las multas por pasarse de la hora en la zona azul. He de decir que mi corta experiencia de mujer que va andando al trabajo me ha servido, en líneas generales, para ser mejor persona. Y para ponerme un poco en forma, que falta me hacía, sobre todo ahora que llega el verano. Por esa razón no tengo nada que más que decir que gracias. Gracias, Joaquín Javier. Mi corazón está contigo.