ENTRE LÍNEAS
02 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.SU BLANCA barba y su gorra le otorgan un aspecto de capitán de barco. Sus ojos son el reflejo de un alma clara que inspira confianza y ternura. Es Pancho, uno de los gorrillas que hasta hoy trabajaba en el aparcamiento de la explanada TIR de Vilagarcía. Te ayudaba a buscar sitio. A cambio no pedía nada más que la voluntad. A muchos ni eso, «porque son trabajadores y no te pueden dar todos los días», reflexiona. A Pancho el Concello le acaba de dejar sin curro. La decisión del gobierno local de empezar a cobrar por estacionar en la TIR y de que sea Protección Civil la que se encargue de gestionar el párking le ha dejado sin el único medio de vida que tenía. Su rabia se hace lágrima cuando lo cuenta. No es ya sólo por el dinero. Un hombre tiene derecho a levantarse por la mañana sabiendo que es útil. Pancho lo era en la TIR.