Padín y el espacio

| SERXIO GONZÁLEZ |

AROUSA

EN ESTA juerga gastronómica perenne en la que nos hemos instalado con despreocupada alegría, está todo prácticamente inventado. Por eso gana enteros la acometida del inquieto Padín, un visionario que ha encontrado oro donde los demás buscan una fecha. La cuestión es simple. Ya decía Kant que las dos categorías fundamentales del pensamiento y la existencia humana son el tiempo y el espacio. En el apretado calendario galaico de cuchipandas no cabe ni un sólo desparrame más. Uno de los parámetros, el tiempo, está agotado. Pero, amigos, el otro, el espacio, es virgen. Y en esto viene Padín e inventa la fiesta del marisco ambulante. Para rematar la faena, asienta sus potentes propuestas en Cambados, desencadenando sudores fríos en O Grove. La fiesta, como los viejos ácratas, es así: hoy aquí y mañana allí, sin dios, ni patria, ni rey.