Reportaje | Las pruebas que ocultó el Concello de Vilagarcía en el 2003 En las playas declaradas por la Xunta como zonas de baño habilitadas es obligatorio informar del estado del agua; Ravella no lo hizo cuando hubo vertidos
26 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El 12 de agosto del 2003, cuando los termómetros apretaban rozando los cuarenta grados, los bañistas se refrescaban en las aguas de A Concha sin sospechar que se bañaban en un pozo negro. Los análisis que se hicieron ese día encargados por la Consellería de Sanidade dieron unos niveles de sustancias fecales que superaban con creces los permitidos. Subían hasta cinco mil, cuando con más de dos mil se declaran las aguas no aptas para el baño. Y la situación se repitió el 2 de septiembre. En esa jornada, los coliformes totales -una suma de bacterias que pueden flotar en las aguas- alcanzaban los 15.000 UFC por cada cien mililitros, cuando el máximo permitido es de diez mil. Pero aquellos acalorados bañistas de uno de los veranos más calientes de la comarca ni siquiera sospecharon de la situación. Nadie les informó. Y eso a pesar de que el decreto 2/40 del 2000 que regula la declaración de zonas de baño obliga a las administraciones locales a informar en un panel de la situación de las aguas. En A Concha, ni lo había entonces ni lo hay ahora, a no ser que permanezca oculto en algún rincón escasamente visible. «No informar sobre los resultados de los análisis y las fechas en las que se hicieron es motivo suficiente para que les retiremos la hablitación de zonas de baño», deja bien claro María Couceiro, técnica de la Dirección Xeral de Saúde Pública de la Consellería de Sanidade. Dos de diez Aquellos dos análisis negativos de los diez que la Xunta realizó a lo largo del verano fueron suficientes para que Sanidade decidiera no darle este año a la playa vilagarciana la declaración de zona habilitada para el baño. «Pero en mayo del 2004 recibimos un escrito del alcalde diciendo que el causante de los vertidos fue un emisario submarino que se conectó sin permiso, y que ya se había subsanado el problema. Con eso, y con los resultados de los últimos análisis, que fueron muy buenos, se decidió darles la declaración, aunque sólo de forma provisional». Iniciada la temporada estival del 2004, este departamento de la administración autonómica volvió a tomar pruebas en las aguas. «Parece que es cierto lo que dicen -admite María Couceiro-, porque los últimos análisis, que son del 7 de junio, fija los fecales en 40 y los coliformes totales en 380. Son resultados propios de una playa con bandera azul». Dos semanas más tarde, en las pruebas encargadas por La Voz, los fecales habían incrementado su nivel hasta 600 y los coliformes totales a 1.100. Muy lejos, en cualquier caso, de la línea roja que separa las aguas aptas para el baño de las no aptas. La gente puede bañarse Los ciudadanos pueden, pues, bañarse tranquilos este verano en la playa de A Concha. Eso sí, deberán exigir que los carteles preceptivos informando sobre el estado de las aguas se encuentren en lugares bien visibles del propio arenal. De no ser así, correrán el riesgo de que se repita la situación del verano pasado, un incidente del que el Concello de Vilagarcía no parecía tener intención de informar y que sólo lo hizo cuando la Unión Europea se basó en esos informes para declarar A Concha no apta para el baño.