Reportaje | IU pide que no haya en Vilagarcía actuaciones con animales Juan Fajardo se hace eco de una cruda realidad; los números circenses están en crisis, y los primeros que sufren sus consecuencias son las fieras maltratadas, sucias y desnutridas
18 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Hubo un tiempo, cuando aún no había Crónicas Marcianas ni la caja tonta que le da alas, en que para entretener a la población se juntaba bajo una carpa a unos cuantos tigres, leones, elefantes, payasos, algún enano y una mujer barbuda. A todo ese batiburrillo se le llamaba circo.Y funcionaba, porque para los paisanos que nacían y morían sin salir nunca de la parroquia aquello era todo un espectáculo. Pero esos tiempos quedan lejos, y hoy fenómenos con los que divertirse sobran en la pantalla y en la calle. Por eso el circo está en crisis. Por eso cualquier persona con un mínimo de humanidad no puede asistir a estos patéticos espectáculos sin que se le encoja el corazón viendo la mirada triste del tigre detrás de los barrotes de la jaula. Está claro que a la hora de reducir presupuestos los primeros que se aprietan el cinturón son los animales, que una vez despojados de su libertad y arrebatados de su hábitat pierden el nombre de fieras para convertirse en víctimas de quienes los maltratan, no los alimentan debidamente y los encierran en una jaula de reducidas dimensiones. A estas mismas conclusiones llegó el portavoz de Izquierda Unida en Vilagarcía, que acaba de presentar una moción para su debate en el próximo pleno en la que pide que el Concello «se absteña de promover ou permitir as actuacións con animais ou outros números similares». En la exposición de motivos, Juan Fajardo recuerda que tanto la Unesco como la ONU aprobaron en 1978 sendas declaraciones universales de los derechos de los animales que más tarde inspiraron en Galicia una ley sobre la protección de los animales domésticos y los salvajes en cautividad. «En Galicia a Consellería de Medio Ambiente ten feito varias denuncias a circos, pero existen problemas evidentes á hora de facer chegar as denuncias, ao non ter domicilio fixo, e a maioría dos empresarios decláranse insolventes e non chegan a pagar a multa», subraya Fajardo. El concejal recuerda también que la mayor parte de estos animales están en serio peligro de extinción en su hábitat de origen, y que de cada diez que se capturan, sólo uno llega vivo a su destino. La mala educación Pero sobre todo, Fajardo deja en el aire una reflexión muy apropiada a la hora de educar a los niños, principales clientes de los que se surte el circo. Que no parece que fomentar la visión de estos animales como objetos o juguetes sea lo más adecuado para la formación de los pequeños en una sociedad avanzada en la que se deberían tener, entre los valores éticos, el respeto a los animales y a la naturaleza. A Vilagarcía llegan circos cada dos por tres. La moción de Fajardo no va a acabar con el problema, pero puede crear un interesante precedente. Y dar ejemplo, que torres más altas cayeron.