AREOSO | O |
16 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.DICEN los clásicos que Odiseo era un tipo endiabladamente listo y tercamente justo que pasó a la historia por ganar una guerra haciendo trampas. Como si todas las guerras no se ganasen así. La triquiñuela que Ulises usó contra sus rivales, por lo menos, era original: tenía la forma de un gran caballo de madera en el que se agazaparon los griegos para conseguir flanquear las inexpugnables puertas de Troya. El caso es que gracias a Odiseo hemos ganado un sinónimo elegante de palabras tan canallas como traidor, infiltrado, espía o boicoteador: «caballo de Troya». Ayer, algunos integrantes de la PDRA calificaron con esa suma de palabras al patrón mayor de O Grove. Para sus compañeros en mil batallas, Iglesias ha pasado de ser un héroe a ser un villano, los ojos y oídos de no se sabe quién dentro de la pura Plataforma. Y todo ello, por poner voz a un malestar general contra los modos y algunos fondos de los ideólogos plataformeros. Creo que en el Olimpo de la PDRA pueden dejar de buscar caballos de Troya y empezar a buscarse a si mismos en un espejo. Porque como las cabezas pensantes que creen monopolizar la razón reivindicativa no se reencuentren pronto con los sectores productivos, la plataforma se irá al fondo del mar.