Una prevención justificada

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

Análisis | Un amplio abanico de medidas para vigilar los trabajos Además de pedir análisis a la Xunta, los miticultores tomarán sus propias muestras, pagarán sus analíticas y ejercerán un estricto marcaje sobre los traslados de material

15 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?n 1994, cuando las dragas realizaban el último gran vaciado del Puerto de Vilagarcía, el mejillón dejó de crecer en las cuerdas de las bateas más próximas a la zona de trabajo. Pero no sólo en ellas: los barcos que trasladaban más allá de Sálvora los materiales extraídos del fondo del mar fueron dejando tras ellos un rastro de lodos y pobreza. Han pasado diez años, pero los mejilloneros no han olvidado. Por esa razón, ante el dragado proyectado por el Puerto de Vilagarcía han decidido tomar medidas. La prevención resulta mucho más eficaz que cualquier cura, aunque sea indemnizatoria. Tras constituir una comisión de seguimiento de las obras, los mejilloneros se volvieron ayer hacia el Centro de Control do Medio Mariño de Vilaxoán. Su director, Juan Maneiro, se mostró dispuesto a colaborar con el sector. Hay muchas y variadas medidas. Muestreos Según explicaba ayer Maneiro, la Xunta realizará numerosos análisis. Dos de los puntos elegidos para los muestreos están muy próximos a la zona en la que se realizarán las obras: los polígonos Vilagarcía A y B. Esta semana se recogerán las primeras muestras de mejillón. «Si vemos que no se detectan efectos negativos, podríamos pasar después a hacer exámenes más espaciados, cada dos semanas». Polígono blanco Esos exámenes semanales permitirán saber si se produce alguna alteración en los índices normales de mortandad, de crecimiento y de condición (adelgazamiento del bivalvo). Y es que los resultados obtenidos en los polígonos Vilagarcía A y B serán comparados con los de otro punto de la ría, «donde la dinámica de crecimiento sea la misma y donde, en principio, no debería llegar ningún efecto del dragado». En caso de que se detecte alguna anomalía se realizarán exámenes más exhaustivos. Además, la Xunta instalará un sensor para medir lo turbia que está el agua y tener un parámetro más para controlar la situación. ?ransporte Al margen de los trabajos de dragado, los mejilloneros están muy preocupados por el traslado del material extraído a fuera de la ría, donde será depositado. Para intentar minimizar todos los riesgos, los bateeiros han decidido presentar a la Autoridad Portuaria un protocolo de de actuación que permita minimizar los riesgos. Javier Blanco, representante de la comisión de seguimiento, explicaba ayer el contenido de ese protocolo. En él plantean, por ejemplo, que los trabajos se suspendan los días en los que haya aviso de temporal y en los que los vientos soplen del Suroeste, ya que esas corrientes de aire podrían devolver las partículas en suspensión. Además, los mejilloneros quieren que los traslados se hagan de día para poder vigilar de cerca la salida de la ría de las dragas y para poder retirar muestras de los lodos que serán analizadas periódicamente para comprobar su composición. ?nversión Los mejilloneros quieren dejar claro que «no tenemos nada en contra del crecimiento del puerto, sólo queremos que no haya problemas». Y precisamente por eso, han decidido apostar y realizar una costosa inversión en prevención. La ejecución de análisis, la contratación de personal para seguir de cerca los trabajos y el pago de materiales son algunas de las cuestiones que harán que se dispare el costo de un dispositivo de control que tendrá que prolongarse, al menos, durante los 30 meses que durarán los trabajos.