Vilagarcía echa una mirada al espejo de la pequeña historia

La Voz X. M. | VILAGARCÍA

AROUSA

En directo | Mercadillo de antigüedades Planchas, gramófonos, cámaras de fotos, radios y un sin fin de objetos reunidos en La Pescadería permiten rememorar como era la vida cotidiana cuando se hacía la mili con bayoneta

13 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El poder de convocatoria de las antigüedades es evidente. Ayer, mientras la plaza de La Pescadería de Vilagarcía estaba a rebosar de curiosos que escrutaban los objetos puestos a la venta en el rastrillo, los colegios electorales estaban vacíos. Los puestos que participaron en el primer rastrillo de antigüedades de Vilagarcía permitían volver la mirada hacia la historia pequeña de este país, la que no está hecha de grandes batallas, sino de objetos cotidianos como planchas, radios, cámaras de fotos, revistas e incluso polvorientos libros de texto. El viaje al pasado comenzaba nada más entrar en el recinto, ya que los visitantes se encontraban de bruces con una foto del dictador Francisco Franco y una bandera de España preconstitucional. En el rastrillo podía verse casi de todo. Desde muebles antiguos y tradicionales aperos de labranza hasta las míticas llaves de la luz de los primeros tiempos de Unión Fenosa. No faltaban relojes con mucha solera e incluso recuerdos militares como cascos, una granada -desactivada, por supuesto- y varios tipos de bayonetas. Los curiosos se arremolinaban en torno a los puestos y, mientras sujetaban alguno de los artículos puestos a la venta, rememoraban algunos de los aspectos de la vida que más han cambiado con el paso del tiempo. Y es que quién no ha usado una plancha de hierro o uno de esos sólidos teléfonos negros de los primeros años de la Telefónica, dos de los objetos que más abundaban en el rastrillo. Entre los artículos que más interés desataron estuvieron los sellos de correos y las monedas antiguas. No en vano, se trata de dos objetos que cuentan con muchos coleccionistas. Pero también había buenas colecciones de revistas de moda, periódicos de los años 50 y 60, vajillas, juegos de café, instrumentos de barco, banderas o esas preciosas placas publicitarias que adornaban las paredes de los bares.