Dos ex empleadas aseguran que el embarazo es motivo de despido en la compañía textil La empresa niega las denuncias y advierte al sindicato de que defenderá su imagen en los tribunales
07 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?ace poco más de un año, abría sus puertas en el polígono de Cabanelas una firma textil con maneras de empresa modelo. Plantilla de 45 personas, contrataciones indefinidas, el propósito de consolidar con el tiempo hasta doscientos puestos de trabajo y las bendiciones de la Adminitración. Ayer, dos ex empleadas, arropadas por la CIG, hicieron tambalearse esa imagen modélica. Rosa Abuín, secretaria comarcal del sindicato, no dudó en acusar a sus responsables de aplicar una forma de trabajo propia de «un campo de concentración». Las antiguas operarias, ya desvinculadas de la compañía textil, aseguran que el embarazo es motivo de despido tras la baja por maternidad, que las mujeres son obligadas a trabajar hasta doce y trece horas diarias a riesgo de perder su puesto. Una de ellas insiste en que fue puesta en la calle por no poder acudir durante dos tardes a cubrir ese tiempo extra, pese a que había completado su jornada laboral, de siete a tres. «Esas horas, -dice- non se pagan como extras, senón cun plus de actividade na nómina, pero logo resulta que nos despiden alegando baixo rendemento». Todo ello, denuncia, aderezado con insultos y menosprecio. Bajo rendimiento El gerente de Labora negó ayer por completo todas y cada una de las imputaciones realizadas por la CIG y las ex trabajadoras. El empresario explica que, en estos momentos, dos empleadas están embarazadas y no existe ningún problema por ello. Añade que las horas extras son siempre voluntarias y exclusivamente cuando los dos o tres meses de mayor actividad así lo exigen, y que el despido de las dos mujeres se debe a su bajo rendimiento laboral. Eso sí, no descarta emprender acciones legales para defender «el buen nombre de la firma».