SUCEDIÓ EN 1979
04 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.No se sabe si para recaudar más impuestos o para que los españoles dejasen de fumar, lo cierto es que cada poco el Gobierno anunciaba la subida de los precios del tabaco. Ahora, a principios de junio de 1979, se dictó una nueva subida: 15 pesetas la cajetilla de rubio americano, y 4 la de tabaco negro. Coincidía esta subida con un incremento del contrabando en dos áreas concretas, el Estrecho de Gibraltar y las Rías Baixas. Respecto a éstas, todavía era incipiente el contrabando de droga. Primero se empezó con hachís y al final se terminó con la heroína y la cocaína, que costaba mucho y abultaba poco. El Gobierno, por medio del Ministerio de Sanidad, esperaba que con ello disminuyese el consumo, lo que redundaría en una mejora de la salud de los españoles. Vano propósito. Tres de los mejores propagandistas del vicio de fumar eran el presidente Adolfo Suárez, el vicepresidente Abril Martorell y, sobre todo, el ministro del Interior Juan José Rosón. Mario Onaindía, ex miembro de ETA ahora secretario general de Euskadiko Esquerra, contaba que para visitar a Rosón en su despacho oficial era necesario llevar una máscara antigás. «Parecía -recordará en sus memorias- que entraba uno en un garito de Chicago años veinte, pues difícilmente se veía a las personas que allí estaban, envueltas en nubes de humo que subían y bajaban lentamente». El bueno de Juan José Rosón tenía una voz grave y cavernosa, signo de los problemas respiratorios que acabaron años después con su vida.