Como si fuese de chocolate

María Santalla VILAGARCÍA

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

Reportaje | Voz Natura en el colegio Rosalía de Castro de O Grove No es la casita de Hansel y Gretel, pero la construcción de los alumnos grovenses se parece mucho a cómo podríamos imaginar las dulces paredes del cuento

29 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?os alumnos de Educación Infantil del colegio Rosalía de Castro de O Grove han dedicado este año el programa ambiental de Voz Natura a la construcción de una casita de juegos. Para ello han empleado un insólito material: cartones de tetrabrik . El resultado ha sido sorprendente. Los escolares, que han involucrado a padres y profesores en el proyecto, comenzaron por unir de tres en tres los envases. Después, sobre un soporte de madera que confeccionó un padre carpintero, fueron montando las paredes de la casita. Dejando huecos para la puerta y las ventanas, la estructura fue poco a poco tomando forma. Para asentar el tejado se empleó también una plataforma de madera. Y una vez confeccionado el armazón, llegó el momento de completarla y decorarla. Las paredes se reforzaron con papeles de periódico y se pintaron. Tras el debate, los colores elegidos fueron lila en la parte interior y amarillo en el exterior. Hasta el último detalle Como a la casa no quieren que le falte ni un detalle, el tejado fue cuidadosamente cubierto con unas imaginativas y ecológicas tejas. El interior de los rollos de papel, cortado a la mitad y pintado del color adecuado se convirtió en una cubierta trabajosa, eso sí, pero tan perfecta como si fuese de verdad. Después llegó el momento de decorar sus paredes. Sobre el fondo amarillo pusieron flores rojas y verdes, pintaron hierba e incluso animalitos. Granos de arroz pintados de negro simulan hormigas y nueces pintadas son hermosas mariquitas. También mariposas y pájaros forman parte del paisaje que han diseñado los pequeños. Ahí se ha acabado, por el momento, el trabajo de este año. Pero la intención es continuar durante el próximo curso preparando el interior de la casita. Según explica la profesora encargada del proyecto, el año que viene diseñarán, también con cartones, una cocina, con su nevera y todo y, al otro lado de la casa, un dormitorio con su cama. Falta todavía poner las ventanas y la puerta. E incluso tienen intención de confeccionar unas cortinas para decorar el interior. Para el exterior proponen construir una verja que bordee el edificio, e incluso un jardín. Así, poco a poco, los escolares van creando con su propio esfuerzo un recinto de juegos del que disfrutarán posteriormente. Se preguntarán por su resistencia. Pues bien, la casa es casi tan sólida como si fuese de verdad.