AREOSO | O |
19 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.SEGUIMOS de chapuzas, y es que en la Administración es muy dada a empezar la casa por el tejado y a hacer castillos en el aire. El último ejemplo lo encontramos en O Grove. Allí comenzaron hace un año a construir el museo de la salazón -no faltó la foto inaugural, el conselleiro y el vino español- cuando todavía estaba por aclarar la propiedad de los terrenos en cuestión. Un particular reclama ahora la titularidad de la propiedad con los consabidos costes: el juzgado ha paralizado la obra y el Plan de Excelencia acaba de perder una subvención de 410.000 euros. Un riesgo que, ni por asomo, correría usted a la hora de comprarse un piso o afrontar cualquier otra inversión porque, está visto, el dinero de uno duele mucho más que el dinero de todos. Los dirigentes públicos -asumo la injusticia que puede suponer toda generalización- gobiernan las arcas públicas con demasiada alegría porque, al fin y al cabo, si la operación resulta un fiasco no va a haber que dar demasiadas cuentas. Ayer nos desayunamos con el caso de Terra Mítica. Un faraónico proyecto que contó con todas las bendiciones y que está ya en suspensión de pagos. Y los padrinos, de rositas.