Los rusos vencieron 97-94 al León, y los lituanos 80-78 al Estudiantes El equipo americano fue la gran decepción, al caer derrotado con claridad a manos del Unicaja (88-76)
07 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La Vilagarcía Básket Cup calentó ayer motores con una jornada inaugural marcada por los amagos de sorpresas en el Grupo A. CSKA y Zalguiris, los dos grandes favoritos, sufrieron de lo lindo para derrotar a sus rivales españoles. Antes, en el Grupo B, Unicaja y AIA USA protagonizaban el encuentro de apertura. Con más de medio aforo cubierto en Fontecarmoa, los malagueños dejaron en evidencia las miserias del combinado estadounidense. Una banda de individuos que hacen la guerra por su cuenta. Y así les va. Los universitarios fueron a remolque del Unicaja durante todo el encuentro, encajando un escandaloso 26-2 en los primeros siete minutos del encuentro. Demasiado para el orgullo de cualquier deportista, sobre todo si este procede de una liga tan competitiva como la norteamericana. Poco a poco, el AIA USA fue remontando posiciones hasta acercarse a seis puntos a falta de dos minutos y medio. No fue suficiente, y el Unicaja lo condenó con un 88-76 final a la más que probable última plaza del Grupo B. El pívot malagueño Marcos Egidio, con 19 puntos y 13 rebotes, fue el mejor jugador del choque. El verdadero espectáculo comenzaba con el segundo partido: CSKA Moscú 97-94 Caja España León. Los leoneses, llamados a ser la cenicienta del Grupo A, le plantaron cara a uno de los favoritos al título. Y lo hicieron hasta el punto de dominar el marcador durante el primer cuarto. Al descanso, los rusos ya le habían dado la vuelta al electrónico (53-44), pero nunca sentenciaron hasta el bocinazo final. El pívot Nikita Kourbanov se mostró como el hombre más destacado con 24 puntos y 11 rebotes. Las gradas continuaban llenándose, hasta alcanzar el millar de espectadores en el Zalguiris-Estudiantes. Lituanos y madrileños no defraudaron, ofreciendo un duelo marcado por la igualdad y las alternativas en el marcador. De esta manera se llegó con un 79-78 a la recta final del encuentro. Con tan sólo seis segudos por consumir, el base estudiantil Víctor Chuan se la jugó con una entrada a canasta, topándose con un soberbio tapón de la muralla de 218 centímetros Giedrius Rinkevicius. Al cierre de esta edición se comenzaba a disputar el último partido del día, el Barcelona-Estrella Roja.