Los vecinos de Santa Coloma de Gramanet que el pasado mes de enero se encontraron una pitón de un metro en el lavabo de su casa deben estar recuperándose todavía del susto. Sorprendente, sí, pero en absoluto disparatado, porque las serpientes son unos animales muy escurridizos capaces de colarse por cualquier rincón. En una tienda de animales de Vilagarcía se tuvo noticia, no hace mucho, de otro caso llamativo. Un cliente suyo que les había comprado una pitón tres años atrás, la perdió cuando la trasladaba en su coche. Por mucho que buscó, la serpiente no aparecía. Su dueño, un vecino de Nigrán, dio por hecho que se le había escapado y compró otra. Cuando quince días después llevó el coche al taller, a los mecánicos casi les da un infarto al descubrir al reptil enrollado en el motor. Había encontrado un habitáculo caliente. No es una mascota muy habitual, pero cada son más las personas que pasan del gato persa y se encariñan con una pitón. Eso sí, ni mujeres ni mayores. El perfil de su propietario es un chico joven y soltero que apoquina 120 euros por el capricho. Cuidados no necesitan mucho. Altas temperaturas y un ratón de vez en cuando.