Entre Cincinato y Rivera Mallo

AROUSA

CON GOTAS | O |

29 mar 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EL PRESIDENTE se nos va con un saludable ejercicio de memoria histórica, arrimada el ascua a su sardina, es cierto, pero interesante y aleccionadora, al fin y al cabo. Sin la inestimable colaboración de Aznar, que en el diario francés Le Monde llegó a compararse con él, muchos jamás nos habríamos enterado de que en el siglo V antes de Cristo existió un dictador romano llamado Cincinato. El bueno de Cincinato, agricultor de vocación, fue escogido contra su voluntad y, tras derrotar al belicoso pueblo de los volscos, volvió a su arado echando pestes. Ignoramos si, digerido el mal trago de las urnas, nuestro hombre se consagrará a la huerta valenciana, que tanto y tan bien ha regado en sus ocho años de gobierno. En cualquier caso, entre las figuras históricas que han inspirado su acción política no sólo se encuentran el apacible Cincinato y el emperador Carlos V, comparación ésta que también agrada al de Valladolid. Ahí está el incombustible líder de Ivil y antiguo compañero de filas, José Luis Rivera Mallo, verdadero acuñador del desagravio público. Rivera descubrió ya en 1998, con aquella cena de apoyo a un amigo, el invento que Aznar y Rajoy quisieron para sí el sábado: cuanta más masa -militante, se entiende- mejor se pasa la penita pena. Otra que el PP le debe a Don José Luis. ¿Alguien lleva la cuenta?