Oído, cocina

| XURXO MELCHOR |

AROUSA

ENTRE LÍNEAS

15 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LA DEMOCRACIA tiene sus fallos, pero la esencia es perfecta. La soberanía reside en el pueblo y no se puede gobernar de espaldas a él. Una mayoría absoluta no es un cheque en blanco. Aznar estuvo muy bien en minoría, pero administró pésimamente su mayoría absoluta. Gobernó instalado en la prepotencia, la arrogancia y, lo peor, a veces en la mentira, como en las crisis del Prestige y del 11-M. Ni Rajoy ni el PP han perdido las elecciones. Ha sido Aznar el derrotado. Su sueño de entrar en la historia de España por la puerta grande ha terminado en pesadilla. La ciudadanía ha emitido un mensaje clarísimo a los políticos: este país entiende el juego democrático. Hay treinta o cuarenta escaños que dependen de lo bien o lo mal que lo haga el gobernante de turno. La cuestión es si la misiva ha llegado a la cocina de Zapatero.