Los municipios intermedios

La Voz

AROUSA

Vilagarcía no figura entre las ciudades gallegas, lo que le impide beneficiarse de subvenciones que las administraciones de ámbito superior destinan a las poblaciones con más de 50.000 habitantes. Pero tampoco figura como municipio rural, objetivo primordial del Plan de Acción Municipal que pretendía paliar la falta de liquidez de los concellos más pequeños para hacer frente a las grandes obras. Las localidades intermedias se quedan así en medio de una tierra de nadie de la que salen perjudicadas a la hora de recibir ayudas de otras administraciones. Por eso Javier Gago insistió en este aspecto cuando hace unas semanas participó en un foro en Santiago sobre las administraciones locales. Con escaso margen de maniobra financiera, los concellos intermedios se enfrentan a inversiones propias de las grandes ciudades -auditorios, programaciones culturales, escuelas de idiomas, conservatorios- sin olvidar las necesidades de infraestructuras y servicios que todavía tienen en sus zonas rurales.