Leones, pero nada fieros

La Voz

AROUSA

ALEJANDRO RODRÍGUEZ

El palomar El Club de Leones cumple bodas de plata y lo celebró con sus ya «hermanos» de Portugal. Y con una recepción del alcalde Gago, concierto y una buena cena

14 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

A los profanos en la materia, lo de los leones y autoridades leonísticas puede sonarle un poco raro, pero, tras esta particular nomenclatura, hay toda una tradición de solidaridad con los más necesitados. El Club de Leones de Vilagarcía, como los otros muchos que hay por el mundo, llevan muchos años haciendo el bien y, cuando se cumple cuarto siglo ejerciendo esta labor, hay que celebrarlo por todo lo alto. Los vilagarcianos lo festejaron ayer e invitaron para la ocasión a sus compañeros de fatigas, y ahora hermanos de hermanamiento, del club de Vila Praia de Áncora. Muchas autoridades y muchos elogios La tarde estuvo apretada: recepción, concierto, pinchito y cena. Pero fue, sin duda, la visita al salón noble de Ravella la que tuvo más enjundia. Allí estaba el alcalde Javier Gago que, como siempre, ejerció de perfecto anfitrión. Elogió a unos leones «que nunca bajan la guardia», dejó bien claro que conoce Caminha, lamentó no poder este año ir a la cena, donde, por cierto, siempre le cae algún regalito y se acordó de los voluntarios del Prestige, que de voluntariado también saben mucho. La presidenta de la Cámara Municipal de Caminha tampoco escatimó parabienes para los gallegos e invitó a estrechar lazos a ambos lados del Miño. No podían faltar, y no faltaron, leones con solera como Barros Cuervo, Juan Baños o Enrique León (nunca un nombre fue tan oportuno). Que no decaiga.