El palomar Para los pequeños, para los mayores, para los payasos, para los virtuosos, para los melómanos... y hasta para quienes se atreven a llevar el móvil sirve el auditorio
09 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Al pabellón ferial de Fexdega le ha salido un rival. A la versatilidad del maravilloso y funcional recinto de A Maroma se une ahora el auditorio, que lo mismo vale para un mitin político que para una función de payasos, obras de teatro de renombradas actrices o la pachanga de turno. Y de semejante facilidad para adaptarse a todo tipo de contenidos quedó testimonio suficiente este fin de semana, cuando los virtuosos de la Filarmónica de Berlín recogieron rápidamente sus instrumentos en la noche del sábado para dejar sitio a Shin Chan y los Simpson, que llevaron acompañados de una amplia troupe de muñecos. Lo que sí quedó claro el sábado es que los músicos de Berlín hacen honor a su nombre. Violines, violas, violonchelos y contrabajos sonaron como música celestial en el auditorio, que tiene una acústica soberbia. Pero si me lo permiten le haría una sugerencia a las autoridades municipales: que a las subvenciones pedidas para habilitar la zona del conservatorio sumaran otra para anular los sonidos de los móviles. Más fácil sería pedir que los espectadores apagaran los aparatos, pero visto que educación nos falta mucha, habría que impedir que se repitiese lo del sábado, cuando los solos del primer violín se vieron interrumpidos por las estridentes musiquillas del último tema de Bisbal sonando en los inalámbricos. Cuando ocurrió -tres veces por lo menos- los espectadores actuaron como suele hacerse con un niño travieso, riéndoles la gracia. Ya no sería tan gracioso que los músicos, en todo su derecho, abandonaran el escenario.