Opmega ya empezó a aplicar los nuevos precios para el mejillón: 0.50, 0.60 y 0.90 euros por kilo, dependiendo de la calidad del tamaño. La organización baja las tarifas porque le urge vender el stock que tiene acumulado en las bateas. El prolongado cierre de los polígonos a consecuencia de la toxina les hizo perder la campaña de Navidad, y en enero y febrero la demanda cae en picado y, con ello, las ventas. Buena parte de la producción que otros años estaría ya vendida a estas alturas sigue en el mar, y la inquietud ha empezado a cundir en la organización. Cada día que pasa el molusco pierde calidad y, además, urge vaciar las cuerdas para dar paso a la nueva producción. La proximidad de la primavera, y con ello el riesgo de nuevas mareas rojas, aumenta el nerviosismo.