?Por que unas plantillas que hace cuatro años resolvían su trabajo se ven hoy en día completamente superadas? Pilar Seoane, de Comisiones Obreras, apunta dos factores fundamentales. «Por una parte, el incremento de la precariedad laboral desemboca necesariamente en más trámites para las contrataciones, un mayor número de expedientes y, por lo tanto, en una mayor carga de trabajo para los funcionarios del Inem que antes no existía». Pero, además, el nivel de exigencia al usuario se ha disparado. «Los trámites cada vez son más complejos, la complejidad se ha multiplicado por treinta, y así nos encontramos con expedientes de hasta cien folios que exigen horas y horas de trabajo». ¿Y al usuario? Todo este fenómeno acaba castigándole, ya que en lugar de solucionar su demanda en un solo día debe acudir dos y hasta tres veces para conseguir arreglar su documentación. «Hay ocasiones en las que se le exige al demandante hasta veinte documentos», explica Seoane, que reclama una simplificación burocrática urgente. Entre ministerios Para colmo, las líneas divergentes de los distintos departamentos administrativos complica aún más la situación. El Ministerio de Trabajo tiene claro que las oficinas necesitan más personal. Pero tanto Hacienda como el Ministerio de Administraciones Públicas imprimen una política laboral interna marcada por la estricta limitación del número de funcionarios del Estado. Entre unos y otros, la casa sin barrer.