Que ser valiente no salga tan caro

AROUSA

AREOSO | O |

23 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

NO SÉ si a ustedes les pasa, pero yo muchas veces pienso con canciones. Ante determinados estímulos exteriores se enciende la gramola en mi cerebro y venga a sonar la letrilla elegida por mi subconsciente. Por ejemplo: si cometo un error, empiezo a escuchar a Siniestro Total cantando con voz áspera aquello de que sólo estar durmiendo es mejor que estar dormido . Y si me encuentro con la Guardia Civil por la carretera siempre suelo acordarme de Sabina y de que hay mucha, mucha, policía . Hay otra canción que últimamente se me viene mucho a la cabeza. Cuando pienso en la gente con la que conviví durante la catástrofe del Prestige , empieza a girar el disco de mi cerebro hasta llegar a aquella otra obra maestra de Sabina en la que deseaba que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena . Pero parece que el mundo no gira tan rápido como el plato de mi cabeza. Y que los que se atreven a levantar la voz tienen que preparar las dos mejillas para recibir allí su injusta recompensa. El fin. El mundo está lleno de bienpagás . Y ante esa amarga evidencia no queda ninguna otra cosa que usar aquel grito de la excéntrica Mónica Naranjo: Sobreviviré .