AREOSO | O |
21 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.LOS concejales del PP de Ribadumia han sido denunciados por prevaricación en un asunto que, a primera vista, pinta muy feo. Mientras tanto, la oposición se enzarza en una disputa sobre si denuncian juntos, por separado, o simplemente no denuncian. Miramos hacia Cambados y nos encontramos con que aquí todos los males pasados, presentes e incluso futuros del municipio tienen un claro culpable: el BNG. Y ya que hablamos de culpables, trasladándonos hasta Vilanova sabremos que, aquí, también existen responsables para todo lo negativo. En este caso, las culpas se reparten entre la segregación y la alargada sombra de Manolo Dios. Más allá, en Pontecesures, el concejal socialista que antes participaba en el gobierno municipal se ha convertido ahora en el mayor azote del mismo. ¿Y qué me dicen de Vilagarcía? Aquí, un asunto que a priori debería tener una escasa repercusión pública, como es el reglamento del auditorio, se ha convertido en el mayor quebradero de cabeza del gobierno Gago, demostrando que tanto políticos como medios de comunicación nos miramos demasiado al ombligo. La verdad es que corren malos tiempos para quienes quieren seguir creyendo en la política.