El palomar Las veinte mujeres a las que Cambados paga el curso de conductoras de autobús se presentarán mañana al primer examen práctico para conseguir la licencia
14 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Hace unos meses, el Concello de Cambados ponía en marcha una peculiar iniciativa: pagar a una veintena de mujeres el curso para conseguir el carné de conductoras de autobús. Las beneficiarias conseguiría además, si superaban todos los exámenes, un puesto de trabajo en el transporte escolar. Hoy aquellas principiantes son ya capaces de maniobrar al frente de un autobús y todas se muestran muy ilusionadas con esta iniciativa. Nuria, Loli, Mary. las dos Rosas y Sonia son sólo algunas de las mujeres cambadesas que estos días realizan sus primeras prácticas con el autobús. Desde la diez de la mañana están en la explanada de O Bao de A Illa donde intentan perfeccionar algunas de las maniobras que mañana deberán realizar en el examen. La gran mayoría son amas de casa que decidieron dejar sus labores para buscar una nueva profesión: conductoras de autobús. Todas tienen otra cosa en común: les encanta conducir. Fue sin duda la parte teórica la que más les ha costado. «Tuvimos que estudiar mucho porque al principio todo nos sonaba a chino», explica una de ellas. Fueron tres duros meses en los que tuvieron que familiarizarse con «bujías, pistones y demás», aseguran. Pero todas han conseguido ya superar esta prueba que parece destinada a hombres, «en el examen eran todos hombres menos nosotras», afirman. Cuándo se les pregunta porqué han decidido dar un paso así y cambiar las tareas de casa por un autobús, los motivos varían. «A mí me encantaba la idea de conducir un bicho tan grande, te sientes bien», afirma una de ellas. Otra sostiene que la ilusión de toda su vida fue conducir un camión «y no me importaría sacar después el título de camión», explica. Eso sí, todas han obtenido el apoyo de sus maridos y familiares, «incluso nos animaron mucho». Claro que muchos no contaban con que iban a ser los grandes perjudicados. «Lo que de verdad tenemos ahora abandonado es la familia, hemos desatendido a los maridos», afirman entre risas. Desde luego el buen ambiente reina en el interior de ese autobús de prácticas. Todas se animan unas a las otras y se tranquilizan ante la proximidad del examen. «Mentres non chega o día vámolo levando, pero cando chegas ó examen sempre te pos nerviosa», explican. Ahora están aprendiendo a aparcar el autobús y a hacer algunas maniobras, pero desde luego no se asustan a la hora de ponerse al volante de este vehículo. «Es como un coche pero más grande además, todo tiene su técnica». Aseguran también que sus turismos parecen ahora más pequeños. «Cuando sales de aquí el coche se te hace mucho más pequeño, como un juguete». Si mañana aprueban, todavía tendrán que superar otro examen.