Cuando los mitos reviven

AROUSA

AREOSO | O |

14 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

¿RECUERDAN ustedes a Saturno, el dios del tiempo al que una profecía había anunciado que sería derrocado por uno de sus hijos? Para evitar este irremediable final, Saturno devoraba a cada niño que nacía de su unión con Rea. Finalmente, Rea logró dar a luz en secreto a su último hijo, Júpiter. Éste fue criado en el bosque y logró sobrevivir gracias al cuidado de las ninfas. hasta que cuando fue adulto pudo regresar a enfrentarse con su padre. Tras una serie de sangrientas batallas, Júpiter consiguió finalmente derrocar a su padre y asumir el reino que su progenitor tanto había luchado por mantener. Este terrible mito contiene, en realidad, una profunda enseñanza. Convendrán conmigo en que, por mucho dios que fuese, Saturno era en realidad un cobarde. Preocupado por mantener su poder, trató de impedir la evolución de las cosas y puso en peligro el futuro de su estirpe. Sin embargo, como siempre ocurre, el irremediable destino acaba por poner a cada uno en su lugar y Saturno tuvo que dejar paso a la inevitable sucesión. Se preguntarán por qué vuelvo sobre esta hermosa historia. Y es que estos días he descubierto algún Saturno.