AREOSO | O |
15 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.UN CINE CLUB es más que un grupo de amigos. Es un valor cultural que garantiza una oferta alternativa, de la que estamos tan faltos. Vilagarcía puede presumir de tener uno de los cine clubes más antiguos de Galicia, 27 años son muchos, y aunque con limitaciones, goza de buena salud. Su principal problema ahora es que no tiene un local donde proyectar sus películas, de modo que debe pagar 210 euros cada vez que alquila una de las salas privadas que existen en la ciudad, lo cual, para las depauperadas arcas de la entidad, es todo un lujo. Lo que clama al cielo es que pasen estas cosas cuando en Vilagarcía acaban de inaugurar un estupendo auditorio municipal. Como casi siempre, la casa se empieza por el tejado. Las obras se diseñan antes de que se valoren las necesidades y quienes proyectaron este edificio no pensaron en las demandas de infraestructura cultural que había en el municipio. Los de Ádega estuvieron al quite y solicitaron que se crease una sala de proyecciones, pero ya no había ni tiempo ni dinero. Ahora, mientras hay salas que se mueren de risa en el auditorio, el cine club -o sea, los aficionados- deben asumir el alquiler de las salas comerciales que hay en frente.