Crónica | Parientes de Said Hacene buscan abogado
02 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?on normalmente el apoyo de los reclusos. La parte que apenas ocupa habitualmente unas líneas en un artículo de prensa o unos fotogramas en un reportaje televisivo. Pero la familia es algo fundamental a lo que se agarran los presos para sortear su falta de libertad. Said Hacene no era una excepción. Natural de Orán había llegado hace ya seis años a España. Parte de su familia reside en Zaragoza. Desde ayer, varios parientes se encuentran en Pontevedra. Desorientados y confusos, una sobrina -Asia, de 18 años-, una hermana -Jasmina, de 42- y un cuñado -Abdel Kader, de 44- trataban de recabar información en los Juzgados de A Parda. Critican que se hubieran enterado del suceso el domingo, veinticuatro horas después de que se produjera-los padres de Said tardaron aún más- y que nadie les quisiera decir la identidad de la persona que se sospecha mató a su pariente. Quieren llevar a Orán el cadáver de Said para enterrarlo en su tierra. Al final, todo parece indicar que tendrán que sepultarlo en Pontevedra y esperar a que la Justicia resuelva que el Estado debe hacerse cargo de la repatriación. Eso es, al menos, su intención pero que choca con un problema: no tienen abogado. Por no tener apenas tienen dinero y no dudarían en acudir al turno de oficio sino fuera por ciertos prejuicios: «Si no pagas, no se preocupan tanto», sentencia Abdel. Asegura que, días antes, Said le llamó por teléfono y le dijo que una persona siempre le golpeaba en la cárcel. No escondió la personalidad agresiva de su cuñado, pero adujo que era cosa del «demonio que se le metía dentro».