El juez Taín embarga la licencia del edificio Lara por una antigua deuda

La Voz LA VOZ | VILAGARCÍA

AROUSA

25 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Una antigua deuda entre José Luis Orbáiz Picos y la promotora inmobiliaria Hotel Residencia Lara ha acabado con el embargo judicial de la licencia de obra de este edificio situado en la céntrica plaza de Galicia de Vilagarcía. El caso se remonta a los años en los que Orbáiz hizo negocios con la inmobiliaria que construía el edificio Lara. Los problemas económicos provocaron la paralización de las obras, que aún no han terminado, pero Orbáiz ha rescatado ahora su reclamación por la deuda que asegura aún mantiene la firma Hotel Residencia Lara, propietaria de la licencia de obra. El titular del juzgado número uno de primera instancia de Vilagarcía, José Antonio Vázquez Taín, ha decidido embargar el permiso de construcción considerando así que es un bien con el que, tras una subasta pública, Hotel Residencia Lara puede hacer frente a su deuda. La resolución ya ha sido comunicada al Concello. El concejal de Urbanismo, Jesús Paz, se limitó a señalar que se trata de una disputa legal, aunque mostró su preocupación ante una eventual paralización de las obras, «ahora que ya habíamos conseguido que el Lara dejase de ser un fantasma en el centro de la ciudad», afirmó. Obras muy avanzadas Tendrá que ser el juez Vázquez Taín el que decrete la paralización de las obras, que se reanudaron gracias al acuerdo al que alcanzó el actual promotor del edificio con el Concello de Vilagarcía, que ha permitido que los trabajos estén actualmente muy avanzados, aunque lejos aún de estar completados. El auto del juez Taín abre inesperadas incógnitas sobre el futuro del polémico edificio Lara de Vilagarcía, auténtico símbolo en la capital arousana del feísmo y del desorden urbanístico de las últimas décadas del siglo XX. Un problema que ahora estaba prácticamente solucionado gracias a la reanudación de unos trabajos que no sólo han permitido concluir la fachada del inmueble, sino que también han dado otro aspecto al centro de Vilagarcía y de la plaza de Galicia, donde está enclavado.