ENTRE LÍNEAS
13 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.AQUELLOS días del Prestige nos marcaron a todos. Fueron momentos desesperados, pero también heroicos. Hay recuerdos que aún me emocionan. Vi a redactores de este periódico escribir las negras crónicas de aquel negro barco con lágrimas en los ojos. Vi a compañeros que renunciaron a sus vacaciones por estar en primera línea de batalla. Allí donde estaba la noticia. Cuando nos falló el Gobierno central y también el autonómico vi a los hombres del mar salvar la ría de Arousa recogiendo el fuel con sus propias manos. El chapapote lo cubrió todo menos nuestro coraje y nuestra esperanza. Hay quien quiere olvidar todo lo que pasó. Seguramente, porque entonces no estuvo a la altura. Olvidar tan pronto es peligroso. Sobre todo, porque en aquellos días del Prestige renové mi confianza en la Galicia luchadora que agarra al futuro con firmeza.