Análisis El apoyo de Ivil a Gago en el pleno de las tasas da un respiro a los socialistas, pero otorga a la formación del ex alcalde un protagonismo que jamás había disfrutado
07 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La sonrisa con la que José Luis Rivera Mallo abandonó el pleno de la revisión de las tasas municipales estaba más que justificada. Tras años de marginación en la que ningún grupo contó con él, el líder de Independientes por Vilagarcía (Ivil) acaba de convertirse en protagonista de la vida política local. En medios políticos ya se ha definido a la nueva situación como el «efecto Rivera Mallo». ¿Por qué? Fundamentalmente porque el inesperado apoyo a los socialistas del ex alcalde, ex senador y ex presidente del Puerto ha desarmado por completo la pinza que habían preparado PP y BNG contra el gobierno de Javier Gago. Cuestión de número Nacionalistas y populares han querido demostrar al PSOE que está en minoría en el pleno, que ya no tiene mayoría absoluta. Los primeros muy probablemente para forzar a los socialistas a acuerdos de gobernabilidad en los que sus argumentos pesasen más y los segundos porque hay un sector en el PP que parece querer arrebatar a Juan Fajardo (IU) su condición de azote constante del gobierno local. Sin el apoyo de BNG y PP el PSOE estaba ciertamente en problemas. No sólo no podía aprobar la subida de las tasas, sino que peligraba el visto bueno a los presupuestos municipales de este año. Así las cosas, la disposición a negociar de Ivil hizo que los socialistas se decidiesen a levantar ese veto que hasta ahora han mantenido sobre la formación que lidera Rivera Mallo, con la que nunca habían contado. La nueva actitud del PSOE es sorprendente, pero no más que la de Rivera, que tampoco ha escondido nunca un cierto rencor contra Javier Gago, que fue quien le arrebató la alcaldía hace ya más de una década. La negociación, así, se presentaba complicada, pero la necesidad obliga. El PSOE precisa los dos votos con que cuenta Ivil en la corporación y Rivera Mallo necesita dejar de ser un mero bulto en el salón de plenos. Necesita protagonismo político, capacidad de influencia ante el gobierno local. Y eso es justo lo que parece que a partir de ahora va a tener. El veterano político vilagarciano es consciente de que se gana más negociando con el gobierno local y obligándole a aceptar parte de sus planteamientos que cerrándose en banda ante cualquier diálogo. Así las cosas, Rivera Mallo ha conseguido arrebatar al PP su condición de bisagra del gobierno local en cuestiones importantes como impuestos, tasas o presupuestos. Los populares se han quedado fuera de juego, al igual que los nacionalistas. Mientras PSOE e Ivil sigan siendo capaces de entenderse, el resto de formaciones serán meras comparsas. Y eso no les conviene.