La hidatidosis, una enfermedad que puede dejar secuelas graves

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña S. L. L. | VILAGARCÍA VILAGARCÍA

AROUSA

Análisis | Consecuencias sanitarias

25 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Los perros suelen comer en la calle cualquier alimento que encuentren, incluso vísceras contaminadas de restos de animales en mal estado. De ser así, pueden contagiarse y crecer en su aparato disgestivo la tenia de equinococo, cuyas huevas salen al exterior con sus deposiciones. Aunque el animal esté desparasitado, si no se queman y se entierran sus excrementos puede transmitir las huevas a través de las heces. Si un niño entra en contacto con los excrementos del perro, o si el animal defeca, por ejemplo, en verduras que luego son consumidas sin lavarse convenientemente, o incluso con un lambetazo cariñoso de la mascota a su dueño, las huevas pueden llegar al organismo humano. Se desarrolla entonces una enfermedad que se llama hidatidosis de serias consecuencias que afecta al hígado, al pulmón o incluso al cerebro. La tenia Las huevas en el organismo humano crecen hasta convertirse en larvas y si no se detectan a tiempo, se desarrolla el parásito conocido como tenia. Puede provocar cirrosis en el hígado o tumores en los pulmones, y si se instalan en el cerebro, las secuelas son de carácter grave. El diagnóstico, además, suele ser tardío, pueden pasar años hasta que se padezcan los síntomas. En áreas como Castilla, declarada zona endémica por el elevado número de casos, hasta se dieron contagios por inhalación. La hidatidosis, enfermedad de declaración nacional obligatoria desde 1982, afecta a 1,3 de cada cien mil habitantes. En el año 1998, por poner un caso, en España supuso un gasto sanitario de catoce millones de euros. Los vecinos de la playa Compostela están hartos de ver cómo todos los días los perros se pasean por el parque y el arenal y defecan libremente sin que sus dueños recojan los excrementos ni desde el Concello se haga nada por evitarlo, pese a estar prohibido y exponerse a ser multados, según reza en un bando hecho público en el año 1996 y modificado en 1999. No hay más que darse un paseo de mañana por la playa para ser testigo de un hecho que no sólo implica falta de consideración cívica por parte de los propietarios sino que además pone en riesgo la salud de los que utilizan este espacio público, sobre todo los niños. Hasta treinta deposiciones se pueden contar en una sola mañana, desde A Concha hasta Carril, justo en la hilera que separa el paseo marítimo de la playa, lugar preferido por los perros para hacer sus necesidades mientras sus dueños miran para otra parte. Los residentes en la zona presentaron el pasado mes dos escritos en el Concello denunciando los hechos. Ordenanza Consciente de esta situación y de la necesidad de regular todo lo que tiene que ver con los animales de compañía, el Concello de Vilagarcía, lo mismo que el de O Grove, prepara una ordenanza al respecto. De momento está en la fase de borrador, consensuado con la Protectora de Animales. El Ayuntamiento cuenta, además, con un registro de animales potencialmente peligrosos de obligado cumplimiento.