Un enfermo de riñón en la prisión de A Lama

La Voz

AROUSA

07 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?osé Antonio Meira Amor vive su particular calvario en la prisión pontevedresa de A Lama. Allí, entre cuatro paredes, una deficiencia renal crónica le mantiene atado a un aparato de diálisis diez de las veinticuatro horas que tiene un día. La enfermedad fue lo que motivo que José Antonio abandonase hace unos años su domicilio de adopción en Venezuela y buscase en Pontevedra el milagro que le permitiera llevar una vida normal. No fue posible. En la actualidad, cada día que pasa en el centro penitenciario es un día ganado a la muerte. Su enfermedad, según trascendió en su día, es considerada ya como terminal y Meira Amor se ha visto obligado a abandonar en varias ocasiones el penal para ser atendido en el modulo penitenciario del Hospital Provincial. Incluso hay quien sostiene que el avanzado estado de su enfermedad, junto con el hecho de que José Antonio sepa que no son muchas las esperanzas con que cuenta para salir adelante, ha repercutido en su salud mental. De hecho, en el sumario se recoge al menos un informe psiquiátrico que, si bien su contenido no ha trascendido públicamente, puede hacer que el ministerio público se vea obligado a reconocer que, en determinados momentos, el imputado no era consciente del alcance real de sus acciones. Tal vez cuando el subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Alejandro Millán Mon, calificó al detenido como un individuo «peligroso» y «trastornado» estaba dando una brasa ardiendo a la que se puede aferrar la defensa de José Antonio Meira Amor.