ENTRE LÍNEAS
03 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.HASTA hace muy poco los coches circulaban por la plaza de Galicia, una mortecina Fexdega ocupaba el hoy magnífico parque Miguel Hernández y en la explanada TIR el único servicio de ocio existente era el de picadero, y no de caballos precisamente. Hoy hay unos minicines, un McDonald's y un auditorio. Con estos antecedentes yo soy de los que sigo creyendo que un día no habrá más actividad en el muelle de O Ramal que la de los cruceros repletos de turistas que lleguen a la ciudad para, desde aquí, conocer las Rías Baixas y Santiago. Soy de los que no sólo confío en las infinitas posibilidades de Vilagarcía, sino que estoy completamente convencido de su capacidad para transformarse en un centro turístico y administrativo con futuro. Y no sólo con un glorioso pasado. En ese futuro seguro que O Ramal tendrá un papel destacado.