AREOSO | O |
12 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.DURANTE muchos años, Fexdega fue lo más importante que ocurría en Vilagarcía. La ciudad se llenaba. Hoteles, restaurantes. Todo a tope. La feria, que fue la segunda en crearse en Galicia, era un pilar fundamental del polo de desarrollo económico que el Gobierno central había decidido crear en la capital arousana. Así fue durante muchos años, hasta que la cosa se empezó a torcer y el salón multisectorial acabó arrastrando su nombre por el barro del antiguo recinto que hoy ocupa el gran parque Miguel Hernández. La cosa fue tan mal que el Patronato se vio obligado a suspender la celebración de Fexdega durante algunos años. Ahora se ve que esa fue la mejor decisión que se pudo tomar. Las cosas, si no se pueden hacer bien, es mejor no hacerlas. La llegada de Pedro Corbacho a la gerencia de la entidad y la construcción del nuevo recinto en A Maroma han dado un vuelco a la situación. La Fexdega de hoy se construye desde el trabajo y el esfuerzo. Sin chorradas. Buscando lo que de verdad debe ser un pabellón de exposiciones: un foco de creación de riqueza y un escaparate para que Vilagarcía vea y se deje ver ante el mundo.