Reportaje | Carrera de burras en San Miguel «Celestino» se alzó con el triunfo en una competición que estuvo a punto de suspenderse debido a la lluvia
08 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Los burros están en peligro de extinción. Estos animales, fieles y leales compañeros del hombre durante siglos, han tenido que soportar durante todo este tiempo los despectivos comentarios sobre su especie, a la par que se veían condenados a los trabajos más duros y desagradecidos, mientras que comprobaban como sus primos los caballos eran mucho mejor tratados que ellos. Después de tanto tiempo de injusticias, comenzaron además a desaparecer. Ahora nadie los quiere, de hecho verlos por las calles y caminos ha pasado a ser una rareza. Pero ayer en la Parroquia de San Miguel de Deiro, en Vilanova, recobraron el protagonismo que se merecen. Se trata de la carrera de burras que se celebra cada año por esta fechas. Un particular rally a cuatro patas por las calles de la parroquia en los que el ganador se lleva varios sacos de pienso y una pequeña compensación económica de 150 euros. Aunque en esto, más que nunca, lo de menos es ganar, el burro que se alzó con la victoria fue Celestino, que salió campeón tanto en la modalidad femenina como en la masculina. A pesar de no tener tanto glamur como las carreras de los hipódromos, en diversión no tiene nada que envidiarlas. La prueba está en el público, que se amontonaba al borde de las calles para ver el espectáculo como si de la Vuelta a España se tratase, y eso que la lluvia estuvo a punto de hacer que se suspendiese, aunque al final lo único que provocó fue un retraso de una hora que sí se notó en el número de participantes. Hubo cinco, un bajón importante con respecto a otros años. Sólo un apunte negativo, y es el trato dispensado a los animales. No fue la tónica general pero algunos jinetes parecían se ensañaron con la fusta, como si se jugaran el Gran National.