HEMEROTECA El Caudillo y su esposa visitan la catedral de Santiago

Carlos Fernández A CORUÑA

AROUSA

SUCEDIÓ EN 1953

08 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Aunque no fuese Año Santo, Franco y su esposa siempre visitaban la catedral de Santiago durante sus estancias veraniegas en el Pazo de Meirás. El Caudillo, con su catolicismo infantil, creía que el Apóstol lo protegía. En uno de sus discursos, con motivo del 18 de julio, dijo que había notado su influjo en momentos decisivos de la Guerra Civil, por ejemplo en la batalla de Brunete, en que las acometidas republicanas quedaron conjuradas el día de Santiago. Sin embargo, el general se olvidaba de que otro 25 de julio, como fue el de 1938, las tropas republicanas cruzaron el río Ebro e iniciaron una contraofensiva que pudo haber cambiado el rumbo de la contienda bélica. Ahora, a primeros de septiembre de 1953, él y su esposa visitaron la catedral. Fueron recibidos al pie de la fachada del Obradoiro por el alcalde de la ciudad, Otero Aenlle; el subsecretario de Obras Públicas, Rivera de Aguilar y otras autoridades. En el atrio le esperaba el cardenal Quiroga Palacios. Besó el Lignun Crucis en el Pórtico de la Gloria y, bajo palio, entró en el templo. Después oró ante el Apóstol y le dio el tradicional abrazo. El regalo de unas medallas puso fin a su estancia. Ni que decir tiene que la prensa añadía en su nota informativa que sus excelencias fueron objeto, por el público presente, de grandes muestras de afecto, simpatía y adhesión inquebrantable.