El palomar Los niños saharauis se despidieron ayer de sus vacaciones en la comarca; echarán de menos Galicia, pero más aún los extrañarán a ellos las familias que los acogieron
05 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El verano tiene su canción, pero la de todos los septiembres es, sin duda, aquella de Chanquete: El final del verano llegó y tú partirás... Los que marcharon ayer fueron los treinta y pico niños saharauis que pasaron sus vacaciones en la comarca. La despedida fue en la plaza de Ravella, y con ellos estuvo la concejala vilagarciana Victoria Hierro. Muchas maletas, mucha emoción, besos, alguna que otra lágrima y una larga jornada por delante. Partían para Santiago donde debían encontrarse con los demás niños que pasaron las vacaciones en Galicia y por la tarde, tomaban el avión. Una balanza pesaba las maletas. Cada uno no podía llevar más de 25 kilos y si por las familias de acogida fuese, se llevaban la casa entera. Los regalos no eran videojuegos, por supuesto, sino medicinas, arrroz, latas de conserva... Cualquier cosa que ayude a paliar las carencias a las que se enfrentan tras dos meses de opulencia. Y el autobús partió. Ellos se enfrentan a la pobreza, pero las familias que los despidieron se enfrentan a la terrible soledad del nido vacío. Dos meses con la casa llena de ruido y de repente, la soledad. Son las inevitables huellas del cariño, que no entiende de razas ni de diferencias culturales. Y para cambiar de tono, que sino nos emocionamos todos, un apunte cultural que también va de besos. Ayer en la casa de cultura, se representó El beso de la mujer araña. La interpretación corrió a cargo de Dami Contreras, que además de buen actor es hermano del pintor arousano Modesto Contreras.