El ruido viaja sobre ruedas

Rosa Estévez
R. Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

Reportaje | Los problemas de la «movida» veraniega El Concello de A Illa ha solicitado la colaboración de la Guardia Civil para intentar frenar a los botellones que se celebran los fines de semana en el Con do Forno

26 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?l verano invita a disfrutar del monte, de la playa y del mar. Pero parece que hay gente incapaz de sacarle todo el jugo a su tiempo de ocio si no se sube a algún vehículo rápido y ruidoso. Las motos, acuáticas o de secano, las zódiacs y los simples turismos se convierten en auténticos ejércitos invasores de espacios en los que, por ley y por sentido común, deberían estar proscritos. El problema se extiende a toda la comarca. Los ciclomotores se han convertido en una fuente inagotable de preocupación para los conductores de O Grove o de Vilagarcía, y los tubos de escape rectificados son una pesadilla tanto en Cambados como en Vilanova. En A Illa de Arousa no se han librado del problema. Las motos suelen campar a sus anchas por las playas y por un espacio natural tan emblemático como el de Carreirón, donde el tráfico rodado está absolutamente proscrito. Sobre la arena circulan pilotos que confunden la orilla del mar con un monte en el que practicar trial. Y en el agua reinan las motos acuáticas y las veloces zodiacs que se acercan peligrosamente a las zonas de baño. En el Concello son conscientes del problema, pero aseguran que poco se puede hacer para solucionarlo. Carecen de medios para poder poner freno a un desenfreno generalizado. «Neste caso, coma noutros moitos, o único camiño é a concienciación da xente», explicaba ayer el alcalde isleño. Pero los desmanes no sólo se cometen sobre vehículos de dos ruedas. Algunos vecinos de la zona de Con do Forno aseguran estar martirizados por un grupo de jóvenes que todos los fines de semana escogen ese espacio para realizar sus fiestas particulares. Vehículos a toda velocidad, fogatas que podrían derivar en incendios forestales, música a todo volumen y alcohol se dan cita en estos botellones. Pocos efectivos Esta circunstancia tampoco es desconocida en el consistorio isleño. Esta misma semana, el alcalde se ha reunido con la Policía Local y con el concejal responsable para analizar la situación denunciada por algunos residentes en esa zona del municipio. Siguen tropezando con la misma piedra: la falta de medios. «Nós somos un concello que, por lei, non teríamos nin que ter Policía Local. E temos tres axentes con horario ata as nove da noite, pero eles non poden controlar eso», argumentaba ayer el alcalde de este municipio arousano. En O Grove, por ejemplo, la conversión de la calle Alexandre Bóveda en una pista de carreras nocturna se frenó al establecerse el servicio 24 horas de la Policía Local. Pero en A Illa la situación es diferente. La solución a ese problema deberá llegar de fuera: el gobierno local ha decidido pedir ayuda a la Guardia Civil y a la Policía Nacional para que intenten visitar la zona con cierta regularidad y poner coto a los desmanes.