CON GOTAS
20 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.CURIOSA relación la de Álvarez Cascos con Vilagarcía. Sus dos últimas visitas se saldan con otros tantos sonoros gatillazos, de esos que acaban emparejando al gestor de turno con Rappel y la bruja Lola en el imaginario popular. Hace unos años, en campaña, el vate asturiano no se cortó a la hora de enumerar las bondades de su papel en la vicepresidencia del Gobierno. Entre los muchos beneficios de la primera legislatura del PP, Cascos garantizaba la estabilidad del precio del butano. Meses después de tan proféticas palabras, el noble gas de bombona disparaba su cotización hasta romper toda barrera conocida. En septiembre del 2001, el hombre puso fecha para las obras del enlace del puerto. Seguimos esperando, en un atasco, entre las consecuencias del Prestige , la tercera venida del ministro y el próximo accidente en el AVE.