El Concello tratará de evitar que las gaviotas se conviertan en una plaga

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

Los técnicos de Medio Ambiente realizarán un informe sobre la proliferación de las aves La retirada de los nidos constituye la vía más rápida para atajar el problema

04 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?na plaga de gaviotas constituye una experiencia nada agradable. Consciente de lo molesto del fenómeno, repetido durante los últimos años en varias ciudades gallegas como Ferrol o Santiago, el gobierno local de Vilagarcía ha decidido tomar medidas para evitar que la proliferación de las aves que sufre el centro urbano este verano acabe degenerando en una invasión en toda regla. El primer paso para atajar el problema es llevar a cabo un diagnóstico de la situación lo más completo posible. El informe, que correrá a cargo de los técnicos municipales de Medio Ambiente, servirá para evaluar hasta qué punto se han adueñado las gaviotas de tejados y chimeneas en las zonas más afectadas por los asentamientos, como el entorno de O Castro o las inmediaciones del matadero, un emplazamiento que al parecer agrada sobremaneera a las bandadas. A partir de ahí, el Concello decidirá los pasos a seguir para controlar la población de los pájaros, si bien la fórmula que mayor rapidez ha demostrado en otros municipios es la retirada de los nidos. Por el momento, los vecinos de Vilagarcía conocen ya de primera mano las molestias más frecuentes y evidentes asociadas a la excesiva presencia de este tipo de aves, sobre todo por lo que respecta a la especie conocida como reidora. Sus gritos están presentes como nunca en el centro de la ciudad, tanto por el día como por la noche. Algún que otro vilagarciano ha podido comprobar también, con notable desagrado, los efectos de los excrementos de gaviota sobre las carrocerías de los automóviles. Daños de importancia Sin embargo, de no cortar su extensión, los problemas a los que puede dar lugar una plaga de gaviotas van mucho más allá de algunas noches sin dormir o un domingo de limpieza en el garaje. En Santiago, la presencia de las aves se ha convertido en poco menos que una pesadilla para los vecinos de los principales asentamientos de los pájaros. Los excrementos han afectado a las cubiertas de edificios tan emblemáticos como Área Central. Pero, sobre todo, han causado atascos de conducciones y problemas en zonas verdes e instalaciones deportivas. El campus universitario ha visto incluso cómo se hacía necesario suspender algunas pruebas por este motivo.