Reportaje | Festividad del Carmen Cuatro jornadas después de su día grande, la patrona de los marineros hizo ayer uso de sus poderes para aparecer al mismo tiempo en Vilaxoán, Carril y Cambados
20 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?l don de la ubicuidad es síntoma de santidad. Ayer, la Virgen del Carmen, hizo uso de esa capacidad mágica para no perderse ninguna de las procesiones que en su honor organizaron los marineros de Arousa. Cambados, Carril y Vilaxoán habían reclamado su presencia. Y aunque las nubes parecían empeñadas en aguar la jornada, el tiempo fue lo suficientemente clemente como para que las procesiones marítimas resultasen tan vistosas y alegres como siempre. Las tres imágenes salieron al mar casi al mismo tiempo, y las tres expandieron su manto de protección sobre todos aquellos que decidieron acompañarla en su travesía: pese a la gran afluencia no se registró ningún incidente, según aseguraban ayer los responsables de los dispositivos de emergencia dispuestos para actuar ante cualquier percance. En tierra Pero antes de la singladura por mar, el Carmen recorrió los pueblos marineros a hombros de sus fieles. Como ya ocurrió el viernes pasado en O Grove, cofrades, marineros y mariscadoras quisieron sumarse al traslado de su Santa Patrona hasta los barcos engalanados que la esperaban en los puertos. Alrededor de los porteadores, curiosos y turistas compartían espacio en las aceras sin perder detalle de lo que ocurría. Ante sus ojos, encabezando la procesión, desfilaron los patrones mayores de las cofradías. Y, con ellos, las autoridades municipales. Después del maratón de ayer, el Carmen se tomará un respiro en sus dominios de Arousa. Pero no demasiado largo. A principios de agosto, los marineros de Vilanova y A Illa volverán a invocar su presencia para, de nuevo, llevarla a recorrer la ría. Y es que este año, después de la marea negra, las gentes del mar parecen dispuestas a enseñar a su patrona el agua limpia tantas veces como sea necesario. Ayer, después de que las imágenes volviesen a ocupar su lugar habitual bajo cubierta, la fiesta en su honor continuó. En la cofradía de Cambados optaron por ofrecer unos buenos pinchos. En los puertos de Vilagarcía, por la música y la verbena. Fueron el colofón a un día de fiesta por partida triple.