Análisis | La situación del sector mejillonero La Organización de Productores de Mejillón ha decidido lanzar un órdago a sus competidores, flexibilizando sus precios y adentrándose en el campo de la depuración
05 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Éste está siendo un año atípico para el sector mejillonero. Comenzó con la resaca de los grandes episodios de toxina que se produjeron a finales del 2002, y continuó con la apatía de los mercados ante un producto que llegaba hasta ellos bajo la negra sombra del chapapote. Entre los bateeiros se respira cierto nerviosismo. Lo explica Javier Figueira, responsable de la principal organización de productores de mejillón de Galicia, Opmega. Las inversiones que han acometido los mejilloneros -aprovechando las ayudas europeas- hacen que estos extremen sus reservas ante unos resultados que no les acaban de convencer. «Ademáis, este ano non houbo episodios tóxicos como en anos pasados, que obrigaban a concentrar as ventas en determinadas zonas. Eso fai que, anque se vende máis ou menos o mesmo, as ventas estean máis repartidas», argumentaba ayer el presidente de Opmega. Desde esta organización de productores reconocen que las ventas para fresco han bajado. Pero «non é ningunha sangría», a juicio de Javier Figueira. De hecho, comparando los datos de este año con los del pasado ejercicio, se comprueba que se ha incrementado la cantidad de molusco comercializado para industria y de calidad especial. La calidad normal es la única que se ha resentido, pero el descenso (unos 4.000 kilos menos), no es considerado como grave por la dirección de Opmega. Pese a que los números son rotundos, y pese a que Figueira considera que la situación dista de ser grave, la principal organización de productores ha decidido hacer un nuevo esfuerzo para sugetar con mano firme las riendas del sector que lideran. A esta organización se le ha acusado, en ocasiones, de mantener precios monolíticos contra viento y marea. De esa rigidez se están beneficiando, dicen sus socios de esta organización, los mejilloneros que están fuera de Opmega. Unos bateeiros que venden molusco de igual calidad pero a menor precio, según señalan sus clientes, los depuradores. Para corregir esa situación, los responsables de este colectivo han decidido proponer a la asamblea la creación de una comisión que regule, semanalmente, los precios para el mejillón fresco. Esa propuesta será analizada en próximos días por los asociados de Opmega. Ellos tendrán la última palabra.