?al y como se preveía, el virage a la derecha de Chesqui creó un gran malestar entre un sector de la militancia. Una reunión de casi cuatro horas y media de debate en la que hubo momentos de tensión y enfrentamientos verbales y que sirvió para poner en evidencia la división de opiniones que hay en la agrupación. y Katelo no llegaron a pronunciarse abiertamente a favor de un pacto con el Partido Popular pero fueron muchos los que interpretaron en sus palabras un claro posicionamiento en favor de la derecha. La cúpula de IdeG dejó entrever que, con un gobierno del PP, O Grove tendría garantizadas numerosas inversiones y, el otro plato de la balanza, apelaron a la falta de un programa común por parte de los grupos de izquierda. Vicky Fernández, miembro de la comisión negociadora, tuvo que interrumpir en un momento dado el discurso de sus jefes de filas para puntualizar que no estaba de acuerdo con la interpretación que estaba haciendo de las reuniones con BNG, PSOE y EdeG. Pero fueron Queco Fresco y María del Carmen Cacabelos los más contundentes a la hora de poner el contrapunto al análisis que estaba realizando Francisco López Franco. Fue entonces, ante las primeras críticas, cuando se planteó la posibilidad de que IdeG optase por una vía menos comprometida: votarse a sí mismos o abstenerse en la votación del próximo sábado. Esta postura supone dar la alcaldía a Miguel Ángel Pérez -se produciría un empate a ocho votos entre derecha e izquierda, pero el PP conseguiría la alcaldía por ser la lista más votada- o forzar a los grupos de izquierda a transigir en sus planteamientos iniciales y darle la alcaldía a IdeG con el único fin de apartar a la derecha del poder. Los partidarios del cuatripartito consideran que ambas son posturas muy arriesgadas y lo interpretan como «una cobardía» y una «traición» al discurso que IdeG mantuvo durante este mandato.