Los duques de Bragança visitaron ayer Vilagarcía. El jefe de la casa real portuguesa recibió la insignia del Club de Regatas y el escudo de oro de la ciudad
23 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?stá muy lejos de Madrid, pero Vilagarcía siempre ha tenido buenas relaciones con la realeza. Con la española -no hay más que mirar hacia Cortegada- y también con la portuguesa. Precisamente el jefe de la casa real lusa, el duque de Bragança, estuvo ayer de visita en la capital arousana. Llegó para recibir la insignia del Club de Regatas. ? pesar de que el intenso tráfico provocó que los duques llegasen a la ciudad arousana con más de media hora de retraso, les esperaba a su llegada una calurosa bienvenida. Muchos socios del club, algunos amigos personales de los herederos de la corona portuguesa, les esperaban a su llegada. ?llí estaban, junto al presidente del Club de Regatas, Pedro Piñeiro, el alcalde de Vilagarcía, Javier Gago, y el presidente de la Autoridad Portuaria, Benito González Aller. Tras los saludos se iniciaron los actos protocolarios. El primero en tomar la palabra fue el presidente de la entidad vilagarciana, Pedro Piñeiro, quien repasó la intensa relación que el club mantuvo, desde su fundación a principios del siglo XX, con la realeza. Piñeiro indicó que Alfonso XIII había sido presidente de honor, igual que lo es hoy el rey Juan Carlos. ?ras estas palabras, Piñeiro hizo entrega al duque de la insignia del club. Asimismo, el jefe de la casa real portuguesa recibió la medalla de plata del centenario y una placa de recuerdo «para que nos leve sempre no corazón». Por su parte, el alcalde de la ciudad, Javier Gago, le entregó el escudo de oro de Vilagarcía. El duque agradeció la invitación para visitar la ciudad y recordó que la última vez que lo había hecho fue «por unha cousa moi triste»: el Prestige .