El móvil de Miguel Ángel Pérez no para de sonar. Lleva así desde hace cuatro años, cuando fue elegido alcalde de O Grove. Aunque ha sido una etapa de «trabajo muy intenso», espera volver a repetir en el cargo. -¿Qué proyecto le gustaría ver cumplido siendo usted alcalde? -La reforma de la fachada marítima que presentamos el otro día. Llevábamos mucho tiempo trabajando en eso, no se hizo un dibujo para presentar aprovechando el día... Esa obra va a marcar un antes y un después en O Grove. -¿En qué se nota el paso del PP por la alcaldía? -Por una parte, las infraestructuras viarias, el Plan de Excelencia, la puesta en marcha el primer Plan Xeral y del primer espacio museístico... Hasta la oposición, cuando se atribuye méritos ridículos, está reconociendo que se han hecho muchas cosas. -Habrá pasado por momentos duros... -La verdad es que no hubo momentos especialmente delicados... -¿Ni siquiera con el fantasma de la censura? -No, no. Nosotros teníamos la tranquilidad de estar trabajando por nuestro municipio. Esa es una guerra que se traían otros compañeros. -Dice usted que necesita la mayoría para librarse del lastre de la oposición. ¿Tan mal se han portado? -Hubo de todo. Con los independientes, en un primer momento, parecía que se habría una etapa ilusionante, por las cosas que se podían hacer en cuatro años. Pero eso acabó en dos días. El grupo socialista entendió lo que necesitaba O Grove, que era facilitar el gobierno. Lo curioso es que esto les valió el desprecio de unos compañeros cuyo único mérito es el de haber alentado una comunidad de montes que quiso frenarlo todo. En todo caso, creo que hablar con nosotros es bastante más fácil de lo que parece, pero hay que querer hacerlo. -¿A qué atribuye el deterioro de su relación con IdeG? -Yo es que no lo entiendo. Al principio pensé que podía demasiado la ambición de Chesqui por ser alcalde. Anunciaba aire fresco pero sólo trajo crispación. Deberían plantearse lo que le están aportando al pueblo y lo que deberían aportar. -¿Qué quinilea hace para el 25? -Que vamos a ganar, y de manera importante -¿La izquierda no llegará a los nueve concejales? -Creo que no. Entre el electorado de izquierda hay mucho desencanto. Creo que esta vez habrá voto útil, a la gestión. La política de bares no da resultado. -¿En quién se apoyaría para ser nombrado alcalde? -Creo que vamos a ganar. -¿Con mayoría absoluta? - (Risas) Creo que vamos a ganar. -Supongo que con el Prestige y con la guerra habrá tenido pesadillas... -Yo lo pasé mal, evidentemente. Con lo de la guerra no tanto, pero con el tema del barco sí es cierto que lo hemos pasado muy mal. -Se le ha criticado por no estar en el comité de emergencia. -Es cierto que nosotros no compartíamos mucho la manera de actuar que ellos tenían y no nos sentimos integrados en aquella fórmula. Aún así, el Concello estuvo donde tenía que estar, y los bateeiros pueden dar fé. El pueblo entero actuó de forma heroica, pero hay héroes anónimos y otros que quieren pasar factura. -Dicen las malas lenguas que su lista está formada por segundones... -Los que compiten con nosotros no nos van a elogiar. Por una parte, mantenemos a la mayor parte de nuestro equipo. Si tenemos buenos jugadores, no vamos a prescindir de ellos. Además, hemos incorporado gente joven y preparada. -¿Sanmartín era un mal jugador? - A Javier le tocó lidiar con el toro más difícil de esta corporación. Un toro tan complicado que es el único bagaje político para gente como Carlos Besada. -A Benavides también lo dejaron fuera... -Benavides lo único que nos pidió a mí y a la dirección del partido fue ser miembro del PP. Nunca nos pidió ir en las listas. -Y repite Fontán, su concejal más polémico... -Creo que su trabajo por esta corporación durante tantos años habla por sí solo. Es un jugador que hace el trabajo duro, y ningún otro equipo lo tiene... -Se dice que no tiene peso político. ¿No come bien? -Como más de lo que debiera. Creo que el problema es que este gobierno está cogiendo demasiado peso político, y que hay quien teme que eso acabe con la tradicional jaula de grillos. -Defíname la actitud de la oposición. - Chesqui es de los que «o lo hacemos nosotros, o no vale». Los concejales del PSOE devolvieron la dignidad política que los nuestros tuvieron cuando gobernaban ellos: trabajaron por el pueblo. En el BNG, la llegada de Carlos Álvarez lo cambió todo:antepone su ambición política a los intereses de O Grove. Hace que añoremos a Luis Rei y a Mascato: al menos defendían ideas. Y Xan patinó en temas como el campo de fútbol, pero al menos tiene una actitud civilizada.