Lo barato sale caro

| SUSANA LUAÑA |

AROUSA

EN EL DESAGUISADO del polígono de Ribadumia no hay inocentes. Son culpables los empresarios porque se vendaron los ojos con tal de conseguir suelo barato. Fue culpable Nené Barral por su peculiar manera de hacer las cosas, con tratos de palabra que nunca se plasmaron en papeles, y fue culpable el actual grupo de gobierno por no mantener dichos acuerdos, que aunque la administración no entiende de pactos verbales, es de caballeros cumplir las promesas. Y así están las cosas. Cuando Xestur levanta un polígono el precio del metro cuadrado sube considerablemente a cambio de ofrecer suelo en condiciones dotado de todo tipo de servicios. Hay otras maneras de hacer las cosas. Pero al final, lo barato, casi siempre, suele salir caro. Y ahora lo pagan todos. Y en campaña electoral, por encima.